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Crisis y catástrofes que marcaron los Mensajes

La Cuenta Pública del Estado Administrativo y Político de la Nación es una práctica republicana que se mantiene desde el siglo XIX y solo en muy contadas ocasiones -relacionadas con catástrofes o estados de excepción- se ha suspendido o alterado.

Viernes 24 de abril de 2020

Desde el origen de nuestra patria la práctica de los mandatarios de dar cuenta pública del Estado Administrativo y Político de la Nación ha marcado la relación entre el Ejecutivo y el parlamento.

Desde 1832, los mensajes presidenciales han dado cuenta de las aspiraciones, los logros, pero también de los sufrimientos y quebrantos del país. Terremotos, tsunamis, crisis políticas, quiebres institucionales y hasta guerras han dejado su huella en los discursos que los Presidentes han hecho ante el Congreso a lo largo de casi 200 años.

Solo en muy contadas ocasiones este rito republicano se ha suspendido o no se ha efectuado en las condiciones normales: por ejemplo, entre 1927 y 1931, en plena Gran Depresión el Presidente Carlos Ibáñez del Campo envió por escrito los discursos presidenciales al Congreso y en 1960 a raíz del terremoto de Concepción en la madrugada del 21 de mayo de ese año, el Presidente Arturo Alessandri suspendió la cuenta pública para acudir a la emergencia. Ello, sin saber que, al día siguiente, ocurriría el mega terremoto de Valdivia el 22 de mayo de ese mismo año.

CRISIS SANITARIA

En 2020, por primera vez, una cuenta pública abordó una de las crisis más inusuales en nuestra historia reciente: la emergencia sanitaria a raíz del Covid-19. Por ello, la ceremonia fijada para el 1 de junio tuvo que ser postergada para el 31 de julio (luego de aprobar una reforma constitucional) con muchos cambios, dadas las restricciones que existen para las reuniones públicas y las estrictas medidas de distanciamiento físico. (Revise la nota relacionada)

Si revisamos la historia de los distintos mensajes presidenciales cuesta encontrar un parangón a la situación actual que vive el país. Se ha dicho que los efectos económicos de esta pandemia serán similares a los de la Gran Depresión de 1930 o la crisis de 1982.

Pero en materia de salud pública e higiene hay que retrotraerse a los discursos presidenciales del siglo XIX en Chile donde incontables epidemias azotaron a la población y el Estado hacía esfuerzos denodados para establecer primero un sistema de salubridad e higiene en la población. Un ejemplo de ello, es la mención que hace el Presidente José Joaquín Prieto en la primera Cuenta Pública del 1 de junio de 1832, al rápido control de “los brotes de viruela en Valparaíso y Coquimbo”.

El cólera produjo grandes pandemias a lo largo de todo el siglo, aunque en Chile apareció con rasgos epidémicos entre 1886 y 1887. En ese periodo, los centros urbanos más afectados llegaron a perder hasta el 5% de su población”. “Otro mal que afligió a la población chilena con mortalidad permanente fue la viruela. Ni siquiera la voluntad de propagar la vacuna, las medidas para aislar a los enfermos de viruela o para enterrar sus restos terminaron con esta enfermedad. Entre 1890 y 1895 murieron 24.618 personas a causa de esta enfermedad y entre 1905 y 1906 murieron 14.000 chilenos. Otras enfermedades que, por las condiciones de higiene que vivió la población adquirieron el carácter de epidemia, fueron la tuberculosis, el tifus, el sarampión y otras enfermedades infecciosas”.
(Fuente: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-614.html)

Solo hacia 1952, el Congreso despacha y se promulga la Ley 10.383 que estableció el Sistema Nacional de Salud (SNS), organismo encargado de la protección de la salud para toda la población y del fomento y recuperación de la salud de los obreros, esposa e hijos hasta los 15 años.

La promulgación se realizó durante el gobierno del Presidente Gabriel González Videla y el ministro de Salud de la época fue el Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile Dr. Jorge Mardones y cabe destacar que el National Health Service de Gran Bretaña se instauró solo cuatro años antes en 1948.

Y es que la salubridad pública, la instrucción educacional en conjunto con, el impulso de las obras de conectividad y el crecimiento económico han sido los ejes de los centenares de discursos presidenciales ante el Congreso Pleno; así como incontables planes y leyes para hacer frente a los terremotos y tragedias que ha sacudido Chile.

Todos los discursos presidenciales realizados, ya sea cada 1 de junio en el siglo 19 o cada  21 de mayo durante gran parte del siglo 20 y 21, dan cuenta de la evolución institucional del país, de sus crisis y obstáculos, pero también de la permanencia de un innegable compromiso con la voluntad de desarrollo y el acariciado sueño de un destino mejor. (Revise nota relacionada sobre los cambios de fecha y horarios del Discurso Presidencial)

Fuentes y fotografías:

Archivo del Senado

Historia Política y Legislativa. Biblioteca del Congreso Nacional

Museo Histórico Nacional 

Memoria Chilena

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