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¿Cómo nació el Presupuesto de la Nación?

En estos más de 200 años de vida republicana se instauró una sólida institucionalidad para las finanzas públicas arraigada no solo en las leyes sino también en gran parte de la cultura política.

Martes 24 de marzo de 2020

¿Sabía que con la tramitación de la Ley de Presupuesto cada año se da cumplimiento a una tradición que se remonta a 1834 y que forma parte de una de las instituciones más arraigadas de nuestra República?.

 

El camino nunca ha sido fácil ni tampoco ha estado exento de duras pruebas, menos ahora que Chile y el mundo enfrentan una de las peores crisis sanitarias, sociales y económicas con la pandemia por Covid-19. 

En 1810 el gasto fiscal no superaba los $600.000 pesos de la época y en 1811, surge la primera sala de la Real Hacienda y en mayo de 1814 aparece la Secretaría de Hacienda.

"El 2 de junio de 1817 se crea por Decreto, la llamada Cartera de Hacienda, a cargo de Hipólito de Villegas. Este gabinete tenía también bajo su tutela las carteras de Guerra y Justicia. El 2 de septiembre de 1817, fue promulgado el “Plan de Hacienda y de Administración Pública”, redactado por el Ministro Contador de la Tesorería General, Rafael Correa de Saa", señala el sitio del Ministerio de Hacienda.
 

CAPITANÍA MODESTA

 

De acuerdo a documentos de trabajo del Banco Central N°365, el promedio de crecimiento del PIB per cápita entre 1810 y 1820 fue de -1,5% con una desviación estándar (variabilidad) de 1,3%. En la década siguiente, el promedio se empinó en apenas un 0,2% positivo pero con una desviación estándar del 1,9%; lo que da cuenta de las fuertes crisis políticas por la organización de la República.

 

Sin embargo, según los mismos estudios del Banco Central, desde la independencia nacional (1810) hasta 1990 el crecimiento promedio de nuestro país es de apenas un 1,5%. Es decir, vale la pena tener en cuenta que, varias generaciones de nuestros tatarabuelos y antepasados vivieron en la pobreza casi como algo estructural y sólo en la última década  del siglo XX, Chile logra romper con esa tendencia demostrando un generoso crecimiento promedio del PIB per cápita anual de 4,1% en el período comprendido entre 1991 y 2005.

 

Con menos de 1 millón de habitantes  y más de 2 millones de kilómetros cuadrados de territorio, Chile en el siglo XIX era uno de los lugares más austeros del imperio español, sin inversiones ni industria alguna, excepto la precaria economía que se generaba al interior de las propias haciendas.

En este escenario, las arcas fiscales eran más que lánguidas. Según el historiador Sergio Villalobos “el gasto fiscal en 1810 llegaba a unos 600 mil pesos antiguos, pero con motivo de la formación de tropas y la mantención de campañas terrestres y marítimas subió a 2 millones de pesos antiguos, esto sin contar los recursos realistas que se sustentaban con los recursos del territorio que ocupaban, con la consiguiente destrucción de los bienes rurales. Hubo recargo en los impuestos, nuevas cargas, exacciones arbitrarias e inorgánicas, así como requisiciones de todo tipo que solventaron el gasto y deterioraron la riqueza privada”.

 

El país debió recurrir a numerosos préstamos como joven nación independiente. La administración fiscal, por tanto, se convirtió en el gran desafío de la República que pese a todo se iba afianzando lentamente.

FUENTES Y FOTOGRAFÍAS

  • Archivo del Senado
  • Biblioteca del Congreso (www.bcn.cl) Historia política
  • Banco Central ( www.bcentral.cl )
  • Historia de Chile, Sergio Villalobos, Osvaldo Silva, Fernando Silva, Patricio Estellé. Editorial Universitaria.

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